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05 enero 2015

Resentimiento que une al pueblo


“Muchas veces lo que nos une no son virtudes, sino cosas menos agraciadas”…

En Venezuela, siempre se ha dicho que “el poder es para el pueblo”. En las utopías de mi mente, yo suelo pensar que es así… Pero nada más alejado de la realidad que esa frase.
Chávez… (¡Sí! hablare un poco de él)… Intentó dar poder al pueblo, partiendo de una idea personal nacida del resentimiento de una sociedad contra la oligarquía del momento y sus beneficiarios. Su idea se alimentó primero del resentimiento de pocos, luego de muchos, luego de miles, y después ¡millones de venezolanos! que soñaron con la idea de cambiar a Venezuela para bien, transformándola en una nación gobernada por el pueblo y para el pueblo... Pero como era lógico suponer (para una mente lúcida): ¡Chávez fracasó!, y solo sustituyó a una oligarquía, por otra.
¿Por otra?... “¡No volverán!” (Veo gritar a una señora oficialista en la plaza de Catia)…

No volverán
¿Realmente se fueron, los que esta señora dice que “no volverán”?...
La fría realidad, es que nadie volverá, porque nunca se fue. Los hilos poderosos detrás de la vieja oligarquía, son los mismos hilos poderosos tras la nueva oligarquía (la boliburguesa para que me entiendan bien). Los hilos poderosos que controlan el poder tras el régimen del “hijo” de Chávez, son los mismos que estaban tras Carlos Andrés, Caldera, Lusinchi, etc… Y si bien, hay nuevos titiriteros (nacidos del saqueo a la nación de los últimos 15 años), las cosas no han cambiado mucho en lo más alto de la teatro político, ni entre el público asistente de este triste espectáculo que se presenta al pueblo... “El pueblo sigue igual” (dicen unos)... Pero no nos engañemos: ¡Estamos peor que antes de Chávez!

Revolución de Camisetas
Chávez y su revolución solo lograron para el pueblo, un cambio de camisetas. ¡Yo tengo la mía! ¿Y tú?... Si no la tienes, en la próxima elección te darán hasta para usarlas de coleto en tu baño. ¡Ya los contratos para traerlas de China, se están cocinando! (Me lo dijo un Jauarito).
Y hablaría ahora de la economía y los problemas del país. Pero mejor sigamos mirando arriba, entre los poderosos. Dejemos a Maduro con su fabula de revolución, y a sus contrarios con su fabula de estar luchando contra el castrocomunismo…

Los titiriteros
Los poderosos titiriteros existen. Son una realidad. Tienen nombres que no conozco (ni me interesa conocer), pero sé cómo piensan y cuál es su objetivo final… ¿Cómo piensan?: No tienen ideología política; No son ni de izquierda, ni derecha; No tiene fe (aunque los veamos vestidos de Papas, imanes, santones, o santeros)… Y su objetivo final es simplemente mantenerse en lo más alto de las líneas del poder.

Época dorada de la revolución
Esta es una época muy prospera para los titiriteros. Sin leyes que limiten a los títeres del régimen, los titiriteros pueden meter sus manos en jugosas comisiones por el saqueo del país, vía Cadivi, Sicad, Pdvsas, fondo chino, contratos para etc, etc.  A los titiriteros, poco les importa si el títere se viste de rojo u otro color. Pero es indiscutible que la libertad para robar que hoy reina, es del agrado de los titiriteros. Así que esta es la época dorada que nos prometió Chávez.
¡OJO!... No lo estoy insultando al difunto Chávez. Pues usando la óptica deformada del finado: los ladrones que gobiernan son el “pueblo”. Así que, aunque el pueblo esta pasándola muy, pero muy mal, según la "óptica Chávez": es el pueblo el que está en una “época dorada”. ¡Horrible juego de palabras cargadas de realidad!

El balance de la revolución de Chávez
El pueblo sufre. Chávez no sabe el mal que le causó a Venezuela. En la burbuja de adulación que vivía, no pudo ver cuán mal está el pueblo. No pudo entender, porque gente como yo lo adversábamos en los barrios. Chávez aró en el mar. Crió cuervos y Maduro dijo que el paquetazo era orden del comandante galáctico. Su revolución no solo destruyó la vida de las generaciones presentes, sino también de varias generaciones futuras.

Resentimiento forzador de cambios
El resentimiento que engendró a Chávez hace 15 años atrás, se ha multiplicado a niveles históricos. Ya no son solo los sectores populares los que están resentidos, ahora es también la sobreviviente clase media… Que obligada por la necesidad, ha tenido que volver la mirada atrás, para ver a los sectores populares que dejaron atrás sus abuelos del barrio. La clase media ha comenzado ha entender la madures y escepticismo de la gente de los barrios, ante los políticos que prometen la gloria pasada. ¿Cuál gloria?... Mucha gente en la clase media, ha descubierto que allá, en Tacagua vieja, a los pobres se los lleva  la quebrada de excrementos de la indolente ciudad. La clase media sufre ahora, una muestra del hambre, escasez, delincuencia, e injusticia, que los sectores populares han sufrido continuamente ¡los últimos 55 años!... Y ese entendimiento está abriendo la puerta del cambio… Y bla, bla, bla, consignas bonitas, etc, etc.

Sin apuros
El cambio de gobernantes viene, porque la sociedad está unida en su resentimiento. ¡Somos un pueblo de resentidos!, que Dios mediante este año, va a sustituir a una clase política por otra. Y si no, ¡Paciencia, clase media! Porque si hemos esperado 55 años en los barrios, todos podemos esperar un poco más, mientras nos entendemos mejor como sociedad, para poder acordar hacer un cambio ¡juntos!, que garantice a los sectores populares mejoras, y no solo otro simple cambio de camisetas.

Los cambios ocurrirán en el escenario teatral. Habrá cambio de títeres a petición del pueblo. Pero los titiriteros seguirán allí. Como los dioses del Olímpo. Jugando con nuestras vidas. Quitando y poniendo semidioses: Chávez, Maduro, Capriles, Leopoldo.

La leyenda continúa
“El poder es para el pueblo”, dice la leyenda. Y ojala, que los dioses titiriteros nos den héroes que saquen de la extrema pobreza a los nietos de la señora inocente que siempre me grita  “no volverán”, aunque ella no tenga idea de lo que dice, ni sepa que existen los dioses titiriteros del poder.

@SaverioVivas


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