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08 septiembre 2012

Espera mortal en Hospital Vargas (Prologo)


¿Tiene idea de lo que es tener una bomba de tiempo en el cerebro, sin saber cuando explotara?... Los pacientes de neurocirugía del Hospital José Maria Vargas en Caracas, si lo saben... Y sienten miedo por ello. 



La tragedia de los pacientes de Neurocirugía en el Hospital "Vergas" (No hay error ortográfico) 
Los pacientes del Vargas encerrados como presos para que no hablen con los medios
La mañana que decidí ir al hospital José Maria Vargas en Caracas, a visitar a los pacientes de neurocirugía, tenia muchas ocupaciones personales que realizar. Pero al hacer un balance de importancia, ninguna me pareció más importante que intentar ayudar a estas personas. 



¿Y como podía yo ayudar a estas personas?... Yo no tengo el poder para sacarles los tumores cancerigenos que llevan en sus cerebros o columnas… En medicina solo soy bueno, poniendo curitas y desmayándome cada vez que dono sangre. 


Rumbo al hospital Vargas 
Todas esas cosas, las pensaba mientras viajaba de mi casa en Catia a la avenida Baralt en el centro de Caracas, para luego ir hasta el hospital Vargas. Había acordado con el esposo de una de las pacientes, para que me recibiera discretamente en el Hospital, y conversáramos sobre el drama que viven. Para ello, le había propuesto encontrarnos a las 7am en la estación del metro de Gato Negro, para luego ir juntos al Vargas, pero sorprendentemente para el, esa hora era ¡muy tarde!... pues todos los días a las 6am, ya esta llegando al hospital con la comida para su esposa… ¡Eso es dedicación! 

Viajaba en el autobús por la avenida Sucre de Catia, y pensaba: ¿Tan temprano todos los días, desde Tacagua Vieja, hasta El hospital Vargas?... La distancia casi es como viajar, de La guaira al centro de Caracas... ¡Y a esa hora!... ¿Y por comida?... ¿Es que en el hospital Vargas no dan comida a los pacientes? Me preguntaba… 

En la avenida Sucre, a la altura del Palacio de Miraflores, el autobús se desvió por el túnel que pasa bajo la avenida, y ya estábamos frente al regimiento Guardia de honor… ¿Por qué la gente tiene q esperar meses en un hospital, por una operación que le salve la vida? Seguía cuestionando... 

Pasamos la sede del máximo poder venezolano, y en la avenida Urdaneta me baje del autobús en Puente Llaguno (al lado de una rara escultura en mitad del puente. Es una estatua con gente que parece pedir ayuda, como la gente del hospital Vargas)... De allí me fui bajo el puente (a la Avenida Baralt), y tome el autobús final que me llevaría a una cuadra del hospital Vargas. 

Mientras hacia el largo trayecto final hasta el Vargas, iba pensando que: Si no operan a la gente en un hospital público, lógicamente debe ser por problemas de presupuesto, porque en una clínica privada no ocurren esas cosas... Al menos, yo no he escuchado que los pacientes de una clínica que digan: “Tenemos 5 meses esperando que nos operen, porque no hay anestesia. Y cuando la hay, no hay anestesiólogo. Y cuando aparece el anestesiólogo, no hay cama para la operación. Y cuando hay cama, la maquina para la operación esta dañada, esperando un repuesto de Alemania. Y cuando aparece el repuesto, volvemos a comenzar con lo de la anestesia”… ¡Dios mío!... Mientras reflexionaba esto, el autobús se detuvo frente al Tribunal Supremo de Justicia… ¿Tendrán los jueces que esperar meses para que los operen? ¡Todos somos iguales!? 

Y si hay problemas de presupuesto, es necesario no realizar gastos innecesarios.“¡Lógico! ¿NO?” Me dije con firmeza… “La verdad estamos gastando mucho en cosas innecesarias” pensé. Y entonces el autobús se detuvo frente al gran nuevo mausoleo para la tumba de Simón Bolívar… 

Ya estaba a en mi destino, a una cuadra del hospital Vargas.
El nuevo mausoleo del Libertador a pocos metros del Hospital Vargas
El mausoleo tiene forma de cuerno, pero a mi, me pareció una pirámide. Mire hacia la cúspide, y me imagine al espíritu del Libertador, sentado y mirando hacia el hospital Vargas… 

Di la espalda al mausoleo, y comencé a caminar hacia el hospital Vargas (una cuadra más adelante). A primera vista se ve gris y feo. Esta rodeado de unas rejas que me recordaron una cárcel… La cuesta hasta la entrada del Vargas es medio jodi-ita, ¿eh?... (Bueno, en realidad no es una subida tan empinada, pero con tanta pensadora, yo ya me sentía ansioso). 


Los letreros que denuncia que no hay varios servicios, los han quitado. ¡Todo esta fino!??
Enrejado 
La entrada del hospital Vargas tiene más rejas. Y al llegar al sitio, tras las rejas, salta a la vista entre la gente que va y viene, ¡una fea carpa de guerra! (color beis)… También se veía un soldado gordito como el “sargento García” (vestido de verde). Y junto a el, un sexagenario uniformado (también de verde oliva), y con una gorra del “Dibise”. 

Cuando pase la reja, no quise mirar, ni la carpa, ni a los 2 ¿Reservistas?... Entre a una plaza que antecede al hospital Vargas. Y me detuve frente a un gran cartel con un mapa detallado del Hospital que dice “UD esta aquí”. Allí me ubique… 

La plaza antesala al verdadero hospital Vargas
Mientras me ubicaba, una estatua me miraba. Era un santo con una vara bastón en una mano, y un Niño Jesús en la otra. Seguramente es algún santo relacionado con la salud… “Ojala se bajara del pedestal y ayudara a la gente del hospital” Pensé…

El santo en la plaza del Hospital Vargas. ¡Ojala se bajara del pedestal para ayudar a los pacientes!

En el mapa busque… Neurología… Me ubique. Y vi que tenía que seguir al fondo… Deje atrás la carpa, el cartel y el santo. Y camine hacia otra gran reja, que entendí, es la verdadera entrada al Hospital Vargas. Allí otro guardián (soldado de verde) vigilaba. Por el lado derecho de la reja entra la gente, y por el izquierdo sale... Después se ven otros (aparentemente) vigilantes de civil… 

Tantos perros me hacen reflexionar con ironías...

¡Que rejero, mi hermano!... Pase esta zona de seguridad sin problemas. Y ya estaba en el famoso hospital Vargas, el icono del sistema de salud de Venezuela. 

Dentro del hospital 
Adentro todo me pareció viejo y feo. A cada paso, me pareció que aparecería el General Gómez u otro personaje de la Caracas de ayer… En un patio central rodeado de cadenas, esta sentada una estatua de José Maria Vargas… (Lo mire de frente, y “me miró” severo. Se le ve cansado)… 


En esta vieja foto no sale que la estatua esta rodeada de cadenas. Los pacientes  están al sur /derecha.
Pase frente a un pocotón de cuadros y placas pegadas en la pared, y llegue a un pasillo largo donde hay tiendas, un cajero de banco, y el cafetín del hospital. Unos pasos mas, y llegue a la sección de fondo del hospital, donde esta neurología. 

Allí hay 2 caminos… 2 escaleras que llevan al mismo sitio… Tomé la de la izquierda, y una señora tomó la de la derecha. En el ascenso competimos para ver quien subía (discretamente) más rápido… ¿Una competencia por obtener el mejor turno para las consultas en Neurología?... Seguramente la señora pensaba que si llegaba primero, la atenderían primero... Nos encontramos varias veces al llegar a cada piso que alcanzábamos. Y finalmente yo gane… En el tercer piso doblando una ultima curva a la derecha, esta la recepción de neurología. Pase junto a gente que hacia una larga cola para citas, y camine frente a la recepción. Al voltear mi competidora estaba sonriente al final de la cola. Había ganado el puesto al final de la cola, primero que yo… 

Pero mi objetivo real, era encontrar a los pacientes de neurocirugía… ¡Notaron que no hay ascensor!!! (Mejor no hablamos de eso. Es bueno hacer deporte.) 

En Neurología, observe que la recepción tenía maaasss rejas… Y para pasar a los consultorios, hay más rejas… A la derecha de la recepción, Habían 21 o 22 personas sentadas esperando consulta. Cada una de ellas que tenia que tener una historia. Una historia que lógicamente tenía que ser la más importante de sus vidas, si son diagnosticados como paciente con un tumor cancerigeno en el cerebro. 

Entendiendo el sufrimiento ajeno 
Y mientras observaba la escena reflexione. ¿Cómo podemos ser tan insensible ante el mal ajeno?... Frente a mi, había madres abrazando a sus hijos. Esposa y esposos juntos (y tomados de la mano)... Había personas cabizbajas. Personas solas. Niños, jóvenes, ancianos, enfermeras… Para todas estas personas, nada puede ser más importante que su propia salud… y la de sus seres amados… 

No quería hacerlo, pero había ido al hospital Vargas, para ponerme y ponerlos a Uds., en el lugar de estas personas. Y a primera vista no era una tarea nada agradable. 

Me imagine allí sentado, junto a mi esposa e hija, esperando por una cita. Estaríamos allí, pensando que nos remitieron de otro hospital para una cirugía salvadora en el cerebro… Indudablemente nos quejaríamos en silencio de nuestra pobreza económica… Si yo tuviera un cáncer en el cerebro, lo toleraría con miedo... Pero si mi esposa o hija lo tuvieran… (Se me hizo un nudo en el alma, solo de imaginarlo)… Entonces revise las notas de prensa sobre el caso de los pacientes de neurocirugía del Vargas, y leí esto: 

Discúlpenme, pero "las micro - notas de prensa", me parecieron infames, sabiendo el grado de desesperación de los familiares y pacientes del area de neurocirugía el hospital Vargas.

Nota de prensa 1:
Nota de prensa 2: 

Sentí que estaba leyendo sobre estadística. Imagine a un narrador de televisión diciendo: “30 esperan por una operación de neurocirugía en el Vargas. Pacientes se quejan por retraso. Director de hospital asegura pronta solución”.- (Esto es todo sobre el tema...) “En otras notas de mayor interés: Un político le dijo a otro jalabolas… Para enterarnos mas sobre este fascinante tema, ¡Vamos al sitio de los acontecimientos!, donde un pocote de corresponsales se mata por entrevistar a los políticos contrincantes” (Y esa noticia si nos parece interesante). 

Más tarde dedicare unas duras palabras a los periodistas de Venezuela. Pero ahora vamos al área donde están los pacientes de neurocirugía, y conversemos de cerca con ellos…

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Item Reviewed: Espera mortal en Hospital Vargas (Prologo) Rating: 5 Reviewed By: Saverio Vivas

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